STREET STYLE: El espejismo de la pasarela real

Las pasarelas, han sido, son y serán, el mayor referente de moda que existe. Pero a ellas, se suman otras experiencias a través de imágenes que son capaces de inspirarnos un look, una manera de vestir y de actuar, que refleja en definitiva, nuestra forma de ser.

En todo este universo tan poderoso, existe un un lugar dentro del “fashion Stablishment” dónde la moda cobra vida y movimiento: Si la pasarela es el objetivo de los creadores de la industria, el “street Style”, se posiciona como la traducción de las tendencias a la realidad.

Superada la novedad y el impacto de los primeros años, hemos asumido el concepto Street Style, como una plataforma de marketing más, ensalzando el ambiente que rodea las pasarelas como una “jungla” dónde los streetstylers, a través de sus looks estudiados al detalle, están a la espera de una fotografía que los convierta en celebridades.

En este nuevo circo de la moda, la Fama condensada en unos minutos, se muestra tentadora, soñada por muchos y alcanzada por pocos. Alrededor de este escenario, la moda se se vuelve a reinventar a través de dos factores: los exhibicionistas que esperan ansiosos a ser aceptados o rechazado por los fotógrafos y la mirada estratégica de las marcas que deciden entrar en el juego en un intento de controlar el poder del universo multimedia.

Pero, qué hay detrás de todo esto? A estas alturas, el fenómeno ha traspasado los dictados de la industria para convertirse en un canal más de comunicación, un escaparate real dónde se maneja la inmediatez y un nuevo planteamiento en la red comercial de las marcas a la hora de poner a la venta las prendas mostradas en pasarela de forma instantánea.

Aparecer con un estilismo en una foto de Instagram con su consiguiente etiqueta ( “tap to see credits”), supone una exposición a cientos de miles de seguidores ávidos de inspiración que rastrean sin descanso nuevos looks con los que inspirarse. Un tweet mencionando una marca, puede suponer para una blogguer o influencer unos 1200 € y 1800 € por un Instagram, lucir una colección puede llegar hasta los 4000 €.

Vayamos otro lado de la cámara, que pasa con los fotógrafos?

El fenómeno del Street Style le debe al norteamericano Scott Schuman su carácter mundial. En el 2005 inauguró su blog The Sartorialist, convirtiéndose en el auténtico cuaderno de bitácoras del estilo callejero. A través de sus imágenes, el fotógrafo nos embarca en un viaje alrededor del mundo (Italia, Inglaterra, Francia, Japón…) captando sensaciones y estilismos que van más allá de una simple imagen. Este talento para cazar tendencias lo convirtió en uno de los coolhunters más influyentes del mundo de la moda, pasando de retratar personas como un pasatiempo a facturar más de un millón de dólares al año. En la pelea por el pódium, está el canadiense Tommy Ton, el ojo detrás de Jack & Jill y dónde transeúntes anónimos, top models o editoras de moda, conforman el abanico de fotografías del sitio, con un poso casi intimista en las que prevalecen los detalles de los atuendos.

A estas alturas, ya hemos asumido que la influencia del estilo callejero se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas que ha revolucionado la comunicación de moda y tendencias. Lejos de las costosas producciones de las revistas de moda, el street style, se alza triunfante en las capitales del mundo para descubrir la belleza a través de imágenes diáfanas, de gente corriente o celebridades, que comunica visualmente una forma de ser mediante un elemento tan cultural y democrático como es la ropa.

En definitiva, el street style, las blogueras y las it-girls se ensalzan en iconos y modelos de referencia espontáneos , interpretan la moda a su manera, la personalizan y ofrecen diferentes formas de llevarla, modernizando y actualizando cualquier outfit. Su gran poder prescriptor, permite a las marcas estar en contacto directo con una audiencia más joven y activa digitalmente, transformando este fenómeno en uno de los medios de difusión más importantes.

Ahora, bajo este panorama, también las salidas de los shows acaparan los flashes en busca de un estilismo original. Las expertas en moda, cuyo trabajo es captar la tendencia en los desfiles de los couturiers, son ahora una pieza fundamental, dentro del engranaje del fashion business. Por todo ello, la calle se viste cada día para ser inmortalizada a través de una imagen.

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