EL RESURGIR DEL FEMINISMO: ESTA PRIMAVERA ES DE LAS MUJERES

A estas alturas de la historia, hacerse oír por una causa común bajo el amparo de la resistencia, no debería de ser noticia. Pero la moda que todo lo revoluciona, ha conseguido con su icuestionable influencia, el despertar de la fuerza feminista.

Julio de 2016. Maria Grazia Chiuri ocupa por primera vez en la historia, el “trono” creativo de la Maison Dior, dando un golpe de efecto al stablishment y encabezar una batalla que sigue avanzando hacia el empoderamiento de las mujeres en la industria.

El detonante de esta explosión feminista se empezó a gestar durante la presentación de su colección para Dior, Primavera/Verano 2017, en la que incluía una camiseta con la proclama “We Should All be Feminists”, un homenaje al libro homónimo de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

De esta manera, se inauguraba la nueva tendencia que ha hecho tambalear los cimientos en el mundo de la moda: la reivindicación de los derechos de las mujeres en las pasarelas.

La revolución había empezado y los lemas feministas se estampaban en camisetas para demostrar que la moda también es parte de esta causa.

The Future is Femele”, podía leerse en las prendas que el diseñador nepalí Prabal Gurung incluyó durante su desfile, inspirado por la activista americana Gloria Steinem, “Igualdad, Divesidad” decía Versace, visto en la colección del próximo Otoño / Invierno presentada en Milán o el agradecimiento a todas la chicas “Thanks Girls” que encabezó Stella McCartney.

La marea de imágenes que se sucedieron durante las semanas de la moda, convirtieron el feminismo en la gran tendencia y en la nueva campaña de marketing de las grandes compañías.

Pero ayudan realmente estos mensajes al feminismo o se apropia la industria de él para aumentar sus ventas?

Cuando Karl Lagerfeld cerró el desfile de Chanel de 2014 recreando una falsa protesta feminista, se abrió un debate sobre si era positivo la visibilización del movimiento, convirtiéndose en objeto de controversia por cuestiones sociales. Las sospechas de frivolizar y desactivar el mensaje real para transformarlo en tendencia, estaba servido.

No obstante si echamos la vista atrás, la moda siempre se ha utilizado como símbolo en todas las revoluciones. En el siglo XX, la excentricidad de Elsa Schiaparelli escandalizó al mundo con el diseño de una falda-pantalón para la tenista Lili Alvárez y su coetánea y rival, Coco Chanel, ideó pantalones para sus clientas. Yves Saint Laurent inventó el tuxedo femenino y la británica Mary Quant, la minifialda que enamoró a toda una generación en los años 60´s.

Por encima de todo, los avances en la igualdad de género sigue siendo un tema que resulta incómodo en una sociedad que todavía mira con recelo el trabajo relevante y vital de la mujer en el mundo. Más allá de los argumentos a favor y en contra, que la moda se haga cargo de este tema, debería considerarse como una batalla ganada. Cualquier apoyo para que un movimiento sea más visible es positivo, y existen distintos canales para llegar a todos los segmentos de la sociedad y la moda es una de los mejores y más efectivos para llegar a un gran público.

La parte más extraordinaria y bonita de la moda, es ese lenguaje universal que construye comunidades allá por dónde . Hay que creer que esta oleada de movilización vistas en los medios, las pasarelas y las calles, tengan un efecto positivo y que la idea de que la moda abrace el activismo feminista deje de verse meramente como una tendencia para convertirse en un compromiso presente en la industria.

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