De foodie a foodie: 2 Estaciones, cuando en la cocina reina la pasión

Hay aniversarios y ANIVERSARIOS. Sí, así, en mayúsculas. 5 años disfrutando de la vida junto a una de las personas más especiales que conozco no podían celebrarse de cualquier manera. Así que, como buena foodie, me sumergí en el mundo digital para encontrar el lugar perfecto.

Después de dar muchas vueltas a todo el listado de restaurantes de Valencia y de tener una lista de más de diez propuestas interesantes, me decanté por 2 Estaciones, un pequeño local en Ruzafa que sabía que me ofrecería lo que yo necesitaba.

2 Estaciones es el primer restaurante de los chefs, amigos y apasionados de la cocina Alberto Alonso y Iago Castrillón. Se inauguró en septiembre de 2015 y, prácticamente desde sus inicios, se convirtió en visita obligada para valencianos y turistas.

Está en el número 28 de Pintor Salvador Abril, muy cerca del mítico Mercado de Ruzafa. 7 mesas, 23 comensales, 3 personas en cocina y 2 más en sala. Con una cocina basada, como su mismo nombre indica, en las estaciones, los platos, siempre elaborados con productos de temporada, están plagados de sabor, calidad, vanguardia y mucho y muy buen trabajo.

Llegaba unos minutos tarde, aparcar estaba siendo una auténtica odisea. Nada más abrir la pesadísima puerta corredera (sí, a pesar de ir al gimnasio varios días por semana necesité ayuda para tirar de ella), vi nuestra mesa: mármol, hierro, ausencia de mantel, con una visión completa de la barra y la cocina en plena acción. Como a mí me gusta.

Tras un rápido vistazo a la carta, corta pero completa, y aunque existe la posibilidad de no complicarse la vida con los dos tipos de menús que ofrecen, uno clásico y otro de degustación, nos decantamos por escoger los platos de la carta que más nos seducían.

Comenzamos con un original aperitivo, cortesía de la casa: gazpacho con helado de apio. Nada que ver con el tradicional, era como una muselina de textura perfecta, y el helado-sorbete de apio le aportaba un toque inolvidable.

Junto al gazpacho llegó el pan, que merece una mención especial, ya que no es cualquier pan: hogaza casera, con la corteza tostada y mucha miga. Perfecto para acompañar los jugos de todo lo que pedimos.

Continuamos con el primer plato, una ensalada de bonito a la brasa, pepino y cacahuetes que definiría con una sola palabra: espectacular.

Y con otra “ensalada”, en esta ocasión de pulpo frito con cremoso de almendras y mojo picón. Muy original y nada pesada.

Después, compartimos dos segundos: dos pescados fresquísimos, perfectamente tratados, con el punto de cocción correcto. Por un lado, merluza con patata chafada y jugo de pimientos en salmorra.

Y, por el otro, raya con endivias encurtidas y sopa fría de tomate.

El final feliz lo puso el milhojas de manzana con crema de vainilla. La perfecta conjunción entre el hojaldre, la crema suave y untuosa, y las finas y crujientes capas de manzana.

¿Se puede pedir más? ¡Por supuesto! Volver, y volver, y volver a 2 Estaciones, para seguir disfrutando de las estaciones gastronómicas de Alberto y Iago.

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