Del silencio- Lara Peiró

No sé si os ocurre como a mí, pero la mayoría de las veces estoy tan inmersa en mi lista de libros por leer o en los -ismos de otras épocas que me encierro ahí y desconozco lo que está pasando a mi alrededor. Por suerte, ocurre que de vez en cuando, bien a través de redes sociales o de chocarme con la misma persona varias veces , se me despierta la curiosidad  de ver qué sangran sus letras dejando huella en el papel. No conozco físicamente a Lara y, sin embargo, estoy segura que hemos coincidido en las escaleras de la facultad o nuestros nombres habrán sonado en boca de amigos en común.  Hace unas semanas vi que el 28 de octubre va a presentar su segundo poemario en el Kaf café (benimaclet) a las 19h30 y me puse a ver qué me decía su poesía para romper ese silencio de no conocer.

Capa a capa.

Leo el título: Del silencio y mi cerebro añade directamente:  que ya no es silencio porque se le ha dado letra  y papel ,y por lo tanto, voz. Paso la página y me encuentro con unas citas que me dan pistas de lo que creo que encontraré en el libro. Cuando  termino el libro me doy cuenta de que no iba demasiado desencaminada. Desde la primera página empieza a quitarse capas y capas como una cebolla que va soltando sus capas para recrear un puzzle. Digo esto del puzzle  por dos cosas:

La primera, porque mientras leía no podía parar de encontrar símbolos muy presentes en la literatura y  sobre todo en poesía, como el pájaro: Toma, come  de mi mano./  Hazte nido. ( y no os destripo nada más) o incluir a la autora en un circulo  concreto de mujeres que escriben o han escrito. Esto último me ha gustado especialmente, porque sí, Lara es una mujer y escribe, desde mi punto de vista, para la mujer, pero sin excluir al hombre. Lo que quiero decir es que me gusta que otras mujeres me hablen de más mujeres sin nombrarlas directamente y eso es lo que encuentro y destaco en este libro. Habla de ella, de sus experiencias vitales con las que cualquiera puede sentirse identificado. Da palabra a la sensación que posiblemente nunca habías expresado así y tras leerlo en el poema dirás: eso era, eso es lo que  se siente, exactamente eso. Quizá es la forma en la que yo la he leído y me gustaría saber si tras leerlo  escucháis ese diálogo femenino. Pero que esto no os sirva como guía de lectura, no quiero condicionar a nadie a que lo lea de esta forma, así que olvidad esto, comenzad a leer y tras sacar vuestras propias sensaciones haceros la pregunta: ¿escucháis ese diálogo en clave femenina o no?

No quiero ser todo lo que pueda ser

Quiero ser todo lo que quiera ser.

La segunda pieza del puzzle es la propia estructura del libro que parte de lo general, como puede ser una casa, hasta lo más íntimo. La casa en sí como punto de partida, pero poco importa dónde esté ese punto de partida, tampoco importa si existe todavía. La habitación que nos lleva un poco más a la introspección y finalmente, el lugar más escondido dentro de nosotros.

[…] He entendido que el cuerpo puede fragmentarse, que puede ser violado por la luz. Y yo que  tengo un cuerpo de cristal tan roto empiezo a dudar  si existe luz que me quiera acabar de romper […]

¿Por qué lo recomiendo?

Porque creo firmemente en el poder del arte, de la poesía en este caso, para reconstruir vidas, para sanar heridas y creo que es necesario leer a aquellos que consiguen ponerle voz. También, porque como os decía lo he leído sintiendo un diálogo interno, pero también un diálogo femenino y es necesario conocer qué se está escribiendo ahora mismo sobre ello. Otro motivo es porque suelo recomendar demasiada poesía por aquí y me parece un motivo suficiente para recomendarla.  Quiero dar un poquito de visibilidad a la gente que nos rodea y que está hablando ahora mismo.

Además, visualmente es precioso y vais a descubrir las preciosas y para mí, perfectas, ilustraciones de María Mebekha (@mebekhailustracion)

 

 

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